dríada

En la mitología griega, las dríades o dríada son unas ninfas de los robles en particular y de los árboles en general.

Estas surgieron de un árbol llamado «Árbol de las Hespérides». Algunas de ellas iban al Jardín de las Hespérides para poder proteger las manzanas de oro que en él había. Las dríades no son inmortales, pero pueden vivir bastante tiempo

¿cómo son?

Estas físicamente tienen unos rasgos muy delicados, parecidos a los de las doncellas elfas. Que tienen los ojos violeta o verde oscuro y su cabello y piel cambian de color según la estación que estén. De esta forma pueden camuflarse entre el bosque sin que se las pueda ver. En invierno su pelo y piel son blancos, en otoño son rojizos, y en primavera y en verano tienen la piel muy bronceada y el pelo de color verde.

¿DÓNDE VIVEN LAS DRÍADAS?

Cada dríada pertenece a un árbol del bosque. Estas se hallan unidas a su árbol de por vida y no pueden alejarse a más de 300 metros de éste o sino mueren lentamente. Una dríada puede ser capaz de penetrar literalmente en un árbol y desde su interior tranportarse al roble al que ella pertenece.

Si alguien golpea al roble al que está unida, la dríada recibe físicamente el mismo daño que le han echo al árbol, por lo que ella intentará defenderlo a toda costa.

Una dríada tiene un absoluto control sobre el árbol al que está ligada, por lo que ella es capaz de provocar que sus ramas florezcan aunque no sea su temporada, que aparezcan nuevas plantas alrededor del árbol e, incluso, puede provocar un crecimiento de hierba repentino que haga tropezar a los que van por ahí.

Las dríadas hablan varias lenguas y tienen una gran inteligencia que les permite comunicarse con casi todos los seres del bosque, además, ellas hablan el lenguaje musical y el de las plantas.

No son nada agresivas sólo las son si son atacadas, hechizan a sus asaltantes para poder defenderse. El hechizo de una dríada tiene un gran poder y sólo los humanos o seres con gran resistencia a la magia pueden evitar caer en sus hechizos.

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